LLaMaLE MORGAN

Con la precisión del que se sabe nacido para hacer sonar la trompeta como el que respira. Preciso en las notas como si pudiera atraparlas en la mente, para hacerlas salir por el metal como si de una voz clara y sincera se tratara.

Desde sus comienzos al lado de uno de los grandes maestros del be-bop, Dizzie Gillespie, como en el documental nos cuentan, desde muy joven ya era un prodigio y podía llegar incluso a retar al gran maestro cuando a solos y a demostrar quien era el portento soplando las notas.

Howdy Doody como se hacía llamar en manos de su ultima pareja sentimental, tocó los cielos mas altos pero cayó también en la cuneta mas profunda, la de la heroína dejando a este gran interprete y compositor totalmente desdibujado como músico y como persona. Hasta el punto de aparecer a tocar la noche que aparecía con zapatillas de andar por casa, porque había empeñado sus elegantes zapatos, para pagarse la dosis o en otra de sus peripecias de toxicómano de como quemarse la cabeza con un radiador una noche de bajada a los infiernos.

Justo cuando nadie auspiciaba ni tan siquiera una pizca de futuro para Lee Morgan cae en manos de la señorita Helen, posteriormente Señora Morgan , una asidua de los clubes,  una mujer de lengua rápida y de buenas manos en la cocina la cual tenía su casa como punto de encuentro de animales de la noche de todos los pelajes, donde siempre tenían un plato caliente y la mejor música de jazz, girando en el tocadiscos. Helen, medio manager, madre, amante y muchas cosas mas, rescata los despojos del hombre para volver a plancharlo de las arrugas que la vida le dejó. Helen protagonista de esta historia también venida del sur, de tener hijos desde los 13 años, abandona su matriz rural para perderse en las calles de Nueva York y hacerse una mujer a la sombra de los rascacielos y de la vida a lomos del jazz en la ciudad.

Morgan y su afinado sonido, su voz tan personal, su talento para contar esa vibración esa historia que el solo tenía que contar. Acompañado por grandes maestros y virtuosos como Wayne Shorter, o Bobby Timmons con los cuales compartió cabalgada en los Jazz Messengers de Art Blakey y tantos con los cuales compartió grabaciones conjuntas o para su propio quinteto para el sello Blue Note. De donde se puede obtener un gran archivo musical y gráfico donde Lee expresaba todo ese mundo interior que guardaba solo para sacar en el beso de los labios y la boquilla de metal.

El documental que nos ocupa, narra la trayectoria por separado de Lee Morgan y Helen la que fue su pareja, narrada desde los dos puntos hasta llegarse a encontrar. De como ella ya mujer en su tercera edad le confiesa a un locutor de Radio del pueblo donde conviven que ella fue la mujer de Lee Morgan y sabiendo que este propio locutor sabría en que circunstancias el músico falleció. De un disparo, en la puerta del Club Slug en una noche de Febrero en la ciudad de Nueva York, en el East Village, cuando azotaba una tormenta de nieve que no solo dejó helado el corazón del artista.

Helen en un ataque de celos y de despecho por parte de su actual marido que andaba viéndose con otra mujer, mostrándole su desprecio a su cónyuge delante de todos y de ella, pone de patitas en la calle en medio del frío sin mas remedio que causar la ira del fuego empuñado y del arrebato.

Arrepentida, pasa sus años en la cárcel para luego retornar al sur, a una pequeña comunidad donde pasará sus años, ayudando como antes hacía, cocinando para los mas necesitados. Sintiéndose culpable de haberle quitado la vida a un hombre, que amaba.

Los restos de Morgan, llevados a su Filadelfia natal, a manos de sus mas cercanos, los cuales ahogados por la tristeza y la rabia, años después resuelta tras saber el dolor de Helen.

Podemos disfrutar del talento de Lee Morgan en grabaciones tan celebradas como The Sidewinder o The Gigoló, donde nos revela ese forma de decir, de contarte la música, tan única, nota por nota, como queriendo explicarte el secreto de lo que Lee Morgan preferiría en llamar la Música clásica negra, ya que el término jazz era considerado una definición no hecha por los propios y que contenía connotaciones sexuales. Lee también se adentró en los vientos que cambiaban en el mundo como la canción Angela dedicada a la activista Angela Davis que se recoge en su album The Last Session. Todo un catálogo para emborracharse de uno de los que dejaron su huella en esta playa que se llama historia del jazz.

Tan simple como de nombre Lee, o como Helen lo llamaba por su apellido, Morgan.

Un documental para saber, escuchar y sorprenderse. No se lo pierdan !

 

 

 

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1 Comment

  1. Pues tengo que ver este documental que pinta muy bien. Gran paralelismo entre Morgan y muchos otros musicos de jazz. Muchas veces una mujer tiraba del carro para sacar a estos tios del hoyo.

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