Olé Coltrane

Coltrane antes de saltar al sello Impulse! dejo esta impronta en las arcas de Atlantic, como diciéndole este es el camino que voy a seguir, con claras influencias de otras culturas, como la española que ya Miles también indagaría en su aclamado Sketches of Spain. Ese dejarse mojar por culturas como la India, la Africana y siempre en la búsqueda de sonidos fuera de la norma.

Quizás el album esté si quiera mas influenciado por sonidos mas de Oriente, pero, la apertura con el tema Olé, una suite de 18 minutos donde los músicos bajo el piano que marca un mantra y la voz del contrabajo que van repitiendo una serie de vueltas con la clara melodía del “Vito” una canción popular de la cultura española. Todos los interpretes tienen su momento de exploración, su parte donde dejar la libre a la paloma que eche a volar. Un toque oscuro y casi dramático cubre a toda la pieza, quizás como la cultura de este país siempre dispuesta al aplauso por la sangre en la arena. Unos meses antes Coltrane deshuesó una versión de My Favorite Things a la que quizás este Olé recuerde en partes, pero siendo está menos amable y mas profunda en experimentación y en resultado.

Como segundo plato de este delicioso menú nos encontramos con Dahomey Dance una composición hecha a base de toques de blues y de puro bop, con los hachazos a la trompeta del increíble Freddie Hubbard, descargando tanto solo como acompañando de fiel escudero a Coltrane en una perfección simétrica. El bajo que baila detrás enseñando su ritmo y el piano de McCoy Tyner, uno de los adalides del movimiento Coltrane. Música para llenar cualquier club donde las conversaciones chocan donde el humo llegaba hasta el techo para descolgarse por las paredes, donde el mundo agitado empezaba a hervir para todo lo que iba a venir, corría el año 61 del pasado siglo, pero en el jazz ya estaban germinando las semillas de una revolución que estaba por venir, tanto cultural como existencial para las personas. Dahomey Dance es un baile a la sombra de las antorchas que iluminarán el camino hacia la libre expresión musical.

De postre, una balada, lenta para lo habitual en los trabajos de Coltrane, pero que te dejará un dulce sabor de boca, te amodorrará en los brazos de Morfeo y te masajeará la cabeza Hipnos, su mismísimo padre. Esta balada que bien hubiese valido para una secuencia amorosa de la mismísima El último Tango en París, pero diez años antes. Sin desmerecer a Barbieri, Aisha, titulada, nos embriaga de ventanas abiertas en una noche de verano, donde los amantes ajenos a la realidad relajan sus cuerpos después de consumir la flor de la noche. Palabras al odio, dulces cosquillas, piernas y brazos entrelazados como en un mikado de carne viva. Las escobillas suenan a sabanas rozándose mientras Coltrane canta las notas como pájaros que se hablan. Al piano replica otro pájaro cantor sus  palabras mas resueltas, donde claman la alegría del amar. Los amantes felices, como nosotrxs al escuchar lo que la melodía libre de ataduras nos narra, para besarnos sincera antes de marchar.

Si han caído en tus manos, o mas bien tus oidos, una de las nuevas ediciones de este album, también podrás escuchar, To Her Ladyship, de la que se dice que fue un poco una precursora o un previo borrador del tema Aisha del cual era nuestro postre. Podríamos decir que este es el trago extra para bajar todo lo antes digerido, ese “chupito” para hacer la digestión final. Esta balada mas efímera que salta de lo mas alegre a lo mas oscuro sin tener un corpus tan definido, no mediocre, pero si irregular, resultará una divertida alegría para los que se quedaron con ganas de mas y para lxs satisfechxs algo innecesario. Un punto y final en lo que podría ser uno de los disco mas espirituales del artista, aunque quizás no sea considerado así. Coltrane siempre dispuesto a salir de su zona de confort ( esa expresión tan gastada hoy en día ) podría habernos dado lección de ello, en el disco podemos disfrutar de la libertad del que fuera de uno de los abanderados del Free Jazz, el gran Eric Dolphy no acreditado en los albumes primeros ya que por contrato no podía trabajar en ese sello. Mano a mano, Eric y Coltrane destrozarían todo lo que fuera lo establecido para dejar que entrara todo el viento en la estancia.

Aquí si podríamos decir Olé Coltrane! y embestir a la vida y engancharla por los mismos remaches que el saxofonísta supo romper.

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4 Comments

  1. Estoy preparando una entrada en la que este disco será ligeramente comentado. La verdad que me viene al pelo tu entrada pues no sabía nada de “el vito”. Andaba muy despistado con el tema Olé pues la notas del disco no hacen ninguna referencia a ninguno de los temas del disco. No informan nada.
    Si no tienes inconveniente te citare en la entrada y pondré referencia al astillero mental.

    Le gusta a 1 persona

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